Correr es uno de los ejercicios más completos y naturales que puede realizar el ser humano. Es mucho el beneficio que se logra y lo mejor es que no necesitamos pesas o máquinas para comenzar. Ropa cómoda, un calzado apropiado y una botella de agua son más que suficientes.

Pero por más intuitivo que parezca, la realidad es que no todo el mundo sabe correr adecuadamente. Esto no debe desanimarte, incluso los deportistas de élite invierten tiempo en mejorar sus movimientos.

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Algunos ejercicios que te ayudarán a mejorar tu técnica de carrera

Un consejo inicial: No se trata solo de mover las piernas

Cuando corremos debemos involucrar cada parte de nuestro cuerpo, incluyendo el tronco, los brazos y demás partes superiores.

Por ello, lo aconsejable es que comiences a fijarte en cómo mueves los brazos, nivelas tus hombros y mantienes tu dorso. Sería bueno analizar si tienes control de estas partes corporales mientras te desplazas o si por el contrario no lo estás haciendo bien.

Correr exige de una concentración física y mental plena de tu parte. La postura y demás movimientos te harán ganar en velocidad, resistencia y seguridad durante el ejercicio. 


Contar pasos

La idea es que cuentes los pasos que consigues dar cuando corres durante un minuto. Para ello, podría ser de utilidad el cronómetro de tu propio smartphone y un poco de concentración de tu parte para contar los pasos.

Lo que lograrás con esto es evaluar la distancia que puedes abarcar cuando simplemente corres, sin ningún tipo de corrección o control. En una segunda fase, puedes tratar de mejorar tu postura, cortar la zancada y pisar con firmeza con la parte central de tu pie.

¿Qué es lo siguiente? Vuelve a contar los pasos que das durante todo un minuto aplicando estas mejoras. Comprobarás que puedes aumentar la efectividad de tus ejercicios con una buena técnica de carrera, sin esfuerzos complementarios.


Saltando la comba de ‘puntillas’

La comba o cuerda puede servirte de mucho para nivelar y programar tu ejecución al correr. Una de las mejores rutinas es saltar impulsándote únicamente con el metatarso.

Es un ejercicio muy simple: tomas tu cuerda y salta con las piernas en paralelo y casi pegadas una de la otra. El impulso de cada salto lo harás solo con la curvatura frontal de tu pie, o lo que es lo mismo, sin la ayuda del talón o del centro del mismo.

El metatarso es un hueso duro que ofrece sostén a tus dedos y te permitirá aguantar el peso. Pronto sentirás como los saltos y zancadas serán más controlados porque estarás trabajándolo con un solo componente de tus pies.

Comba


El skipping

Se trata de una modalidad muy particular y controlada de entrenamiento para las piernas. El skipping se basa simplemente en hacer carreras con elevación de rodillas, algo que podría ser muy similar al baile ruso.

Existe el Skipping bajo, en el que la elevación es moderada. Consiste en correr levantando las rodillas a la altura de tu cintura. Lo importante es movernos con pasos cortos, controlados y aumentando la frecuencia en recorridos cortos.

También puedes intentar con el Skipping invertido, que se basa simplemente en correr o trotar elevando nuestros pies a la altura de los glúteos. Es frecuente ver este tipo de rutinas en los entrenamientos de los futbolistas profesionales.


Andar de talones y puntillas

Un aspecto importante a la hora de prepararnos para correr, es fortalecer los pies en toda su extensión. Para ello, podemos hacer caminatas y trotes apoyándonos exclusivamente de los talones y elevando un poco la parte delantera en donde se ubican los dedos.

Además de estos ejercicios con talones, las caminatas de puntillas y con el exterior del pie también te ayudarán a fortalecer partes específicas de los pies. Recuerda que cada parte involucra un hueso y músculos diferentes.

La idea básica es olvidarnos de caminar únicamente sobre la base central y enfocarnos en otras zonas. Luego puedes subir el nivel Intentando trotar o correr con las puntillas o con los talones. Lo aconsejable es recorrer una distancia de 30 a 50 metros.


La carrera lateral

El ejercicio de elongación por excelencia nos ayuda también a trabajar los músculos laterales, importantes para mejorar nuestra técnica de carrera. Lo único que debes hacer es efectuar saltos abriendo y cerrando las piernas de forma lateral.

En realidad, es una rutina que emprendemos de forma instintiva antes de hacer cualquier actividad física que implique correr. Lo importante es incorporar los brazos, moviéndolos hacia adelante y atrás durante los saltos.

Este ejercicio sirve de calentamiento, pero también trabajamos el equilibrio al hacerlo. Diez minutos será más que suficiente en cada sesión de entrenamiento.


Practicando con los brazos

Como hemos visto, en las carreras no actúan sólo las extremidades inferiores. Es importante aprender a mover con firmeza los brazos y mantener una tracción recta en los antebrazos. El movimiento debe ser proporcional a la frecuencia de la carrera y la amplitud de la zancada.

Una rutina recomendable es sentarnos en el suelo y practicar la ejecución correcta como si se estuviese corriendo. Fíjate que tus codos mantengan un ángulo de 90 grados y observa como los hombros participan para realizar esta fuerza.

También se puede hacer este ejercicio estando de pie y tratando de mover ligeramente las caderas de forma proporcional a los brazos. Así podrás mantener un equilibrio y recrear una situación parecida a la acción de correr.


Algunas recomendaciones

Es fundamental que hagas estos ejercicios en medio de una superficie plana y lo más lisa posible, pero que no sea resbaladiza. Un césped bien nivelado o artificial puede servir, aunque la mejor opción es dirigirte una pista de atletismo cercana.

Tienes que ir poco a poco. Al principio puedes cubrir distancias de 30 metros y realizar las repeticiones por un máximo de 10 minutos, o incluso menos, e ir subiendo de nivel a tu ritmo. ¡Ánimo!